Lo que Harvard demostró sobre el aceite de oliva y la memoria: 28 años, 92.383 personas, media cucharada
Hay estudios que confirman lo que ya sospechábamos. Y hay estudios que, además, ponen los números y la evidencia encima de la mesa.
En mayo de 2024, investigadores de la Harvard T. H. Chan School of Public Health publicaron en JAMA Network Open el seguimiento más largo hasta la fecha sobre aceite de oliva y salud cerebral. Analizaron los hábitos alimentarios y la causa de muerte de 92.383 personas durante 28 años, cruzando datos del Nurses' Health Study y del Health Professionals Follow-Up Study. El resultado: quienes tomaban al menos 7 gramos de aceite de oliva al día —poco más de media cucharada— tenían un 28% menos de riesgo de morir por demencia, con independencia de su predisposición genética y de la calidad general del resto de su dieta. El dato se sostiene incluso cuando se aísla el gesto concreto. Sustituir 5 gramos diarios de margarina o mayonesa por aceite de oliva redujo el riesgo entre un 8% y un 14% adicional. Cuando la sustitución fue por mantequilla o por otros aceites vegetales, el efecto protector no apareció. No es la grasa en general. Es esta grasa en particular.
¿Por qué el aceite de oliva y no otro? La hipótesis que manejan los investigadores combina dos mecanismos: el perfil de grasas monoinsaturadas, que favorece la salud cardiovascular y, con ella, el riego sanguíneo cerebral; y los compuestos con actividad antioxidante que solo aparecen en el aceite de oliva virgen extra, capaces de frenar parte del daño oxidativo asociado al deterioro cognitivo.
La ciencia europea va en la misma dirección, aunque con más cautela regulatoria. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) autoriza una única alegación de salud para los polifenoles del aceite de oliva: que contribuyen a proteger los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo. Para poder decirlo, un aceite necesita al menos 5 mg de hidroxitirosol y sus derivados por cada 20 gramos —una cucharada y media—. Es una condición exigente, y no todos los aceites de oliva la cumplen con margen. Ahí está el matiz que casi nunca se cuenta: no todo aceite de oliva tiene la misma carga de polifenoles. Un aceite de cosecha temprana, recogido cuando la aceituna todavía está verde, puede llegar a los 500-1.400 mg/kg. Y la ventana se cierra rápido: en pocas semanas de maduración, la concentración de polifenoles puede caer a más de la mitad. La fecha de recolección no es un detalle técnico de la etiqueta. Es la diferencia entre un aceite que roza el umbral que pide la ciencia y uno que se queda lejos.
Es la razón por la que en 370 recogemos la aceituna del 370+ en sus primeras 72 horas de maduración óptima, con un rendimiento graso deliberadamente bajo: hacen falta 13 kilos de aceituna para un solo litro, frente a los 4-5 kilos de una aceituna ya madura. No es un dato de producción. Es todo lo que decidimos no coger, para que quede en el aceite más de lo que la ciencia acaba de confirmar que importa.
Media cucharada al día. La cifra es sencilla. Elegir bien el aceite, menos.
Fuentes
-
Harvard T.H. Chan School of Public Health — "Olive oil may reduce risk of death from dementia" — https://www.hsph.harvard.edu/news/hsph-in-the-news/olive-oil-may-reduce-risk-of-death-from-dementia/
-
Tessier AJ, et al. "Consumption of Olive Oil and Diet Quality and Risk of Dementia-Related Death." JAMA Network Open, 2024;7(5):e2410021 — https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2818362
-
National Institute on Aging — coverage of the study — https://www.nia.nih.gov/news/olive-oil-consumption-linked-lower-risk-dementia-related-death
-
European Commission, Regulation (EU) No 432/2012 — health claim on olive oil polyphenols — https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2012/432/oj/eng